Bernie Sanders,
senador y aspirante a encabezar la candidatura a la presidencia, del partido
demócrata en los Estados Unidos, no tiene problemas en definirse socialista;
implacable con los bancos y con el establishment americano, y en contra, por
dar alguna referencia clara, del TTIP.Presentarse así en esos lares y mantener
el tipo de autodefinirse como socialista, es digno de admiración y mucho más difícil y
arriesgado, que presentarse aquí como
comunista.
Es asombroso ver, y sentir, como la derecha española ha ido acorralando,
aunque sea en las expresiones y sus significados, a los que se llaman
comunistas y así resulta que el principal órdago , del partido popular , a Raúl
Romeva ,que encabeza la lista de Mas a las autonómicas catalanas ,es que “es
comunista” ; y lo peor es que casi nadie defiende la esencia , la raíz ,de ser
comunista que enlaza con las primeras comunidades cristianas ,y que no tiene
nada que ver con los atributos horribles con que se encasilla este término.
Pero, a mas, la misma socialdemocracia tampoco defiende o
contrarresta este equivoco, sin darse cuenta ( o quizás sí ,asintiéndolo) ,que
lo próximo como en el poema de Berton Brecht , es ir a “calificar” ,por parte
conservadora, a quien siga llamándose socialista ;que de seguir así esta deriva ,serán los
próximos “apestados” del lenguaje , en no mucho tiempo.
Y, efectivamente, nos encontramos que cuando se izan
banderas reivindicando los términos socialistas de los años 80, y no cediendo a
la capitulación neoliberal, son los mismos socialistas, sus elites
fundamentalmente, los que no quieren saber nada de su pasado ideológico; y por
tanto, en la práctica reniegan del rumbo de cambio social que exige la dinámica
social; y solo admiten algunas variaciones de la senda neoliberal.
A si pasa, también, en economía con la palabra “austeridad
“, noble en su raíz, pero basteardeada por
su mal uso y significado encubierto, y enfrentada a su opuesto, el gasto social. Claro está, al ser la política y la economía
una pareja indisoluble, también es indisoluble, según la mentalidad neoliberal,
comunista y gasto social. Es por esto
que ya andan chillando, por las esquinas, que la “recuperación iniciada “y no
creíble para muchos, corre el `peligro de descarrilar con los nuevos partidos
progresistas, que reniegan de la austeridad.
La demostración más clara de esto es la falta de
alternativa económica ,de esa izquierda esclerotizada y anclada en el
establisment.Esa izquierda que calla cuando en un programa de televisión ,el
contertulio Maluenda , se atreve a decir ,mas menos, que “Keynes fue un desastre
y..Mejor que este muerto “…Ahí queda eso.
Esta forma de ser y no querer ser, de navegar por una orilla
sin ver el rio completo, es la que arruina los conceptos teóricos, y deja sin
soporte ideológico a las opciones progresistas, de forma que se encajonan en el
camino de…”no hay alternativa”….” ni política ni económica “, de regusto Tacheriano.
Quizas, la única alternativa clara económica y política con sentido progresista, este precisamente en
reivindicar lo mejor de Keynes y en recuperar la esencia de su crítica al capitalismo,
que no es otra sino descubrir su corazón como básicamente inestable y por tanto
perennemente en crisis; y que solo creando mas Estado como brazo tutelar público,
es posible “disminuir “su inestabilidad. Es por tanto el fortalecimiento del
Estado y no su desmantelamiento y privatización, lo fundamental a reivindicar, como principio ideológico en contra de la doctrina liberal, que ya se
encargo de defenestrar todo lo referente a Keynes,por esta razón fundamental ; y encumbrar lo opuesto el
lassaire
Es Keynes y los postkeynesianos, en la actualidad, quienes
reivindican el fundamento económico de una nación, como su pilar fundamental, y,
por tanto su control el control de su
moneda como indispensable. En estos m omentos un Pais sin soberanía monetaria
es un país en manos de otros, la Troika en el caso griego o Estados Unidos en
el caso de Puerto Rico.
Es por tanto la salida del euro condición necesaria para
tomar las riendas del Pais , en manos propias. Es la única forma de construir
Europa. Construirla desde la igualdad, no desde el sometimiento.
Pero para ello hay que reivindicarse socialista, hay que
denunciar la ortodoxia. La escuela neoliberal, es una corriente económica
fracasada porque no se ocupa de los débiles y porque no cuestiona el sistema
establecido, a pesar de su fracaso. Además hay que atreverse a denunciar que la
moneda única fue un error y que es necesaria una nueva reconstrucción europea de los
ciudadanos no de los capitales. Y todo ello a pesar de la crítica conservadora.
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