Se está convirtiendo el cuestionamiento de la zona euro y
sus implicaciones en un debate que poco a poco ha ido subiendo de tono y, desde
su invisibilidad, ha pasado a brillar por si solo en toda Europa. Confieso que
mi proceso personal ha ido a la par.
Si hay alguna idea que yo
tuviera que enumerar como idea fuerza del neoliberalismo, en el sentido de ser
la idea que más ha calado en el pensamiento
de los “economistas” y, por ende en la ciudadanía; esa idea que, siguiendo
a Lakoff , han conseguido que forme parte de los marcos de pensamiento más
extendidos, esa idea es la que se formula en la calle , más o menos así: “la
política, la ideología o las formas de pensar serán lo que serán, pero la
economía es una, porque los cacaos son los cacaos y donde no hay no se puede
sacar…”.Con esta forma de expresarse , acaban cerrándose muchas conversaciones,
porque las sentencias son “irrebatibles”. Ocultan, sin embargo, un
desconocimiento total de lo que es el dinero, de su naturaleza, y por tanto de
lo que implica no tener soberanía monetaria, pero además queda la idea,
completamente errónea, de que solo hay una forma de desarrollar y entender la
economía.
A lo largo de todo este tiempo,
en los últimos años, he ido personalmente acercando economía y política en mi pensamiento, cayendo en el
hecho de que cuando estudie políticas, allá por los años 70 acababan de separar
las facultades en dos :Económicas y Políticas. Hasta entonces existía una sola
Facultad de Economía y Política, que expendía un solo título; seguramente
porque cuando la crearon, permitieron que la lógica y la razón práctica imperasen.
Hasta ahí, también llegaron los presupuestos neoliberales, para crear más
confusión, y dominio del pensamiento. Pero es tan fuerte este ligazón para mí, que
no puedo desligarlo en la praxis política
diaria.
A medida que, desde la
política, me ido adentrando en la economía y he descubierto, gracias a los
amigos y a sus lecturas recomendadas sobre Finanzas Funcionales, otra forma de
ver la economía; he ido desechando la economía que aprendí en la facultad al abrirse
todo un horizonte nuevo, totalmente oculto, donde ocupa un lugar destacado la
idea de la soberanía monetaria, como condición necesaria, aunque no suficiente,
para avanzar en la democratización y autonomía de los pueblos.
Varaoufakis, en lo que se, es
un gran economista y le supongo enterado más que de sobra de todos los
pormenores de los que estamos tratando, pero….ha demostrado no tener recorrido
político, y no saber de las entretelas
de la política “parda”, con su insólita
proposición de fiar decisiones a 10 años vista, como si partiéremos de cero y
no de una larga experiencia tras el tratado de Maastricht. No se da cuenta de
que cae en la guerra que le propone el establishment europeo. Una guerra que,
como decía Lelio Basso , no tiene por objeto el ser ganada sino el mantener
intacta la estructura de la sociedad; y siguiendo el razonamiento del mismo
Basso, hecho a finales de 1969, pero perfectamente aplicable, podíamos decir
que no se trata de concebir a la UE como un bloque monolítico y sin fisuras al
que hay que asaltar, como si fuera una fortaleza enemiga, mediante una
correlación de fuerzas amplia, asestando un golpe de timón finalista; se trata
de combinar las luchas para la reforma en cada Estado; se trata de crear
contrapoderes en cada Estado, que cerquen al poder central de los 28 , objetivo
estratégico al que no se puede perder de vista. Por supuesto que debemos
articular la correlación de fuerzas a nivel europeo, y día a día pero sabiendo
que es tan grande el frente que tenemos delante y tan compacto, que solo se
puede combatir fortificando las atalayas estatales. Y esto desde ya mismo, no
entra en contradicción con la necesaria coordinación europea, aunque la
subordina. En este sentido recuperar la soberanía monetaria, en los Estados que
sea posible es, fundamental porque forma parte de ese contrapoder, forma parte
de esa estrategia de “guerra de
posiciones” de que habla Gramsci, juntamente con Basso. Se trata de desarrollar
las disputas en el seno de cada Estado miembro, y en cuantos más mejor; y la
soberanía monetaria a fuer de ser políticamente importante para rescatar
soberanía democrática; es económicamente ineludible para que las palancas
económicas de creación de riqueza no dependan más que los pueblos soberanos
ejerciendo el poder sobre su propia moneda.
Es necesario pues, el
aplicarnos en la pedagogía de la enseñanza de otra economía, o más bien, diría sencillamente de la “verdadera” economía; al
mismo tiempo que nos aplicamos en crear una correlación de fuerzas a nivel del
reino de España, que tenga como objetivo, entre otros muchos, la soberanía
monetaria y por ende la salida del euro .Sabiendo que la soberanía monetaria, no
es la panacea; y así lo vemos en los países que la tienen, porque aunque es una
condición necesaria, no es suficiente sin la necesaria voluntad política.
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